Las grabaciones secretas de presidentes peruanos no son nada nuevo. Tampoco lo son las acusaciones de corrupción que conducen a destituciones. En la última década, Perú ha tenido siete presidentes, ninguno de los cuales ha logrado permanecer en el cargo más de tres años. Uno dimitió en menos de una semana.
El actual presidente del país, José Jerí, de 39 años, quien presidió la destitución de su predecesora y fue investido en su lugar el pasado octubre, podría unirse a esa lista.
En un video filtrado que se hizo público este mes, una grabación de cámaras de seguridad del 26 de diciembre muestra a Jerí bajando de un coche perteneciente a la oficina del presidente y luego intentando cubrirse la cara con la capucha de su sudadera al entrar en el restaurante Xin Yan, propiedad de Yang Zhihua, empresario chino que ha sido objeto de escrutinio por parte del gobierno.
Otro video, filtrado una semana después, muestra a Jerí en una de las numerosas tiendas de barrio que Yang posee en la capital, Lima. Se le puede ver gritando a su teléfono delante de Yang. Los medios de comunicación locales habían informado que se había ordenado el cierre de la tienda de Yang por infringir una ordenanza municipal. Tres días después, la ordenanza fue anulada por un organismo regulador federal.
Según la legislación peruana, Jerí, quien ha reconocido la autenticidad de los videos, está legalmente obligado a registrar todas sus actividades oficiales y no reveló sus visitas al restaurante y a la tienda.
Esta semana, Jerí se ha mostrado desafiante ante las duras preguntas de los legisladores federales.
Dijo que conoció a Yang, a quien llama “Johnny”, antes de ser presidente. En cuanto a las visitas, le gusta la comida china y, al pasar por la tienda, pensó en comprar caramelos y cuadros. (Pero, añadió, “no me dejó Johnny pagar porque tuvo una gentileza conmigo”).
¿Y los gritos? Era una llamada de su secretaria de prensa sobre un asunto no relacionado que le había molestado. Se negó a compartir el historial de llamadas de su teléfono con legisladores y periodistas.
Estos “hechos normales que las personas, indistintamente del cargo, realizan han pretendido ser distorsionadas con fines que seguramente las investigaciones arrojarán”, dijo el jueves en el Congreso.
La defensa de Jerí ha sido recibida con profundo escepticismo.
Al menos 20 legisladores han suscrito mociones que, de aprobarse, darían lugar a la destitución de Jerí. Y el martes, la fiscalía peruana dijo que había abierto una investigación por corrupción sobre sus reuniones con Yang.
Yang tiene más de una decena de empresas en Perú, entre ellas una constructora que ha obtenido varios contratos de la policía, una empresa hidroeléctrica que obtuvo una concesión estatal para construir una presa y una fábrica de cerámica que, según una asociación nacional de comerciantes, se construyó sin los permisos adecuados.
El jueves, The New York Times obtuvo un informe confidencial sobre empresas chinas acusadas de corrupción en Perú, elaborado por una comisión del Congreso el año pasado.
En él, se identificaba a Yang como socio menor en un proyecto de carreteras por valor de más de 50 millones de dólares, dirigido por una filial local de China Railway Engineering Corporation, que se convirtió en objeto de un litigio de arbitraje. El informe acusa a la empresa constructora de Yang de conspirar para defraudar al Estado peruano utilizando la influencia económica de grandes empresas estatales chinas para obtener contratos en proyectos que posteriormente se abandonaron.
La oficina de Jerí no respondió a una solicitud de entrevista y no fue posible ponerse en contacto con Yang para que hiciera comentarios.
Willax, un canal de cable conservador, emitió un tercer video de Jerí con Yang. Parece haber sido grabado por una persona que llevaba una cámara oculta y ofrece una visión de un momento distinto en la tienda de Yang durante la visita de Jerí aquel 6 de enero. Muestra a miembros del equipo de Jerí recogiendo bolsas llenas de productos de personas que parecen ser empleados de la tienda. Alguien fuera de cámara dice: “Esto también es del comandante”.
El Congreso de Perú se encuentra actualmente de vacaciones de verano, lo que complica los esfuerzos por convocar una sesión plenaria extraordinaria para destituir a Jerí, aunque legisladores de todo el espectro político han expresado su apoyo a hacerlo.
Perú ya ha convocado elecciones presidenciales para abril. Parte de la defensa de Jerí ha consistido en acusar a sus oponentes políticos de difundir los videos para “alterar el proceso electoral”. Antes de que estallara el escándalo, Jerí gozaba de un índice de aprobación relativamente alto, del 51 por ciento en las encuestas más recientes.
Muchos peruanos han respondido al escándalo, que ha crecido rápido, con hastío.
“Nuestros políticos son todos corruptos, toditos se venden al mayor postor”, dijo Jacinta Martínez, de 45 años, paisajista en Lima. “Hoy día son los chinos que los compran, mañana serán peruanos, o venezolanos o gringos”.
La relación de Perú con China se ha estrechado cada vez más. Ha pasado más de una década desde que China se convirtió en el mayor socio comercial de Perú, y en 2024, empresas chinas terminaron la construcción de un enorme puerto al norte de Lima, parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de Pekín. China es el principal comprador de la principal exportación de Perú: el cobre. Las empresas chinas están muy implicadas en las infraestructuras y telecomunicaciones peruanas, y los peruanos pueden visitar China sin visa de turista.
Estados Unidos ha intentado contrarrestar la influencia china en Perú, en gran parte mediante el establecimiento de una asociación militar más estrecha. Jerí ha intentado encontrar un equilibrio al acoger inversiones tanto chinas como estadounidenses.
Durante el breve mandato de Jerí, el presidente Donald Trump notificó al Congreso su intención de convertir a Perú en “aliado importante no perteneciente a la OTAN”, designación que también comparten Colombia, Brasil y Argentina, y el Departamento de Estado dijo que Perú había solicitado la compra de equipos y servicios estadounidenses por valor de 1500 millones de dólares para apoyar la construcción de una nueva base naval cerca de Lima.
En diciembre, el Senado estadounidense aprobó la nominación por parte de Trump de Bernie Navarro, quien se autodenomina paladín del movimiento “Estados Unidos primero” y ha prometido “erradicar” la creciente influencia china, para que fuera el nuevo embajador en Perú.
Algunos aliados políticos de Jerí han dicho que creen que la pugna geopolítica entre Estados Unidos y China precipitó el escándalo que envuelve al presidente. En una entrevista concedida esta semana a un periódico peruano, el primer ministro Ernesto Álvarez dijo que los videos podrían haber sido filtrados a los medios de comunicación para perjudicar a Jerí por buscar lazos más estrechos con Washington.
“Puede ser China, muy molesta por lo de la base naval del Callao”, dijo, “porque nosotros hemos dicho transparentemente de que el Perú debe ser aliado de Estados Unidos”.
Las embajadas de China y de Estados Unidos en Lima no respondieron a las solicitudes de comentarios, ni lo hizo Navarro, el embajador entrante de Estados Unidos.
A principios de esta semana, Cuarto Poder, el mismo medio que publicó el video de Jerí en la tienda de Yang, informó que otro empresario chino, Ji Wu Xiaodong, quien está siendo investigado por su papel en una organización criminal implicada en la tala ilegal de árboles, había visitado el palacio presidencial tres veces desde que Jerí asumió el cargo.
Jerí declaró a los legisladores que Ji Wu era amigo de Yang y que no conocía bien a Ji Wu, quien apenas hablaba español. Ji Wu está acreditado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú como traductor oficial chino-español.
Según el organismo regulador de la energía en Perú, Osinergmin, la empresa hidroeléctrica de Yang, Hidroeléctrica América, no había avanzado en la construcción de la presa de 20 megavatios y 24,4 millones de dólares a finales del año pasado. Su finalización está prevista para marzo. La empresa podría perder un depósito de 244.000 dólares si incumple el contrato.
En su testimonio ante los legisladores esta semana, Jerí mencionó otras dos reuniones no registradas con Yang: otras dos comidas en diciembre en el restaurante Xin Yan de Yang.
Aún no han aparecido videos de esas reuniones, pero el miércoles, en un programa de televisión nocturno, Beto Ortiz, periodista de Willax, afirmó que conocía otros 19 videos de reuniones de Jerí con Yang, y adelantó detalles de los que había visto.
Por su parte, Jerí dijo que está deseando que se hagan públicos todos los videos suyos.
“Ojalá que los comiencen a ventilar, de una vez”, dijo Jerí en una conferencia de prensa el jueves por la tarde, “para que podamos comprobar y tener muchos más indicios de quiénes están atrás de ello, y cuál es su vínculo”.

















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