Descubre para qué sirve el té de orégano y sus propiedades medicinales. Aprende cómo preparar esta infusión saludable paso a paso y de forma fácil
Desde aliviar síntomas de resfriado hasta ayudar a controlar la presión arterial, el orégano es una planta con comprobadas propiedades medicinales.
El doctor Alberto Sanagustín explica que el orégano actúa como un tónico general. “Esto significa que ayuda a revitalizar y fortalecer nuestro cuerpo para que aumente el tono o nuestra energía general”.
El experto señala que consumir esta planta genera equilibrio y vitalidad para llevar a cabo las actividades cotidianas y afrontar las presiones del día a día.
- Es expectorante: Una de las capacidades más reconocidas del orégano es su poder para ayudar a expulsar la mucosidad y la flema en las vías respiratorias, lo cual resulta muy útil en afecciones como la bronquitis.
- Antiséptico respiratorio: Ayuda a combatir infecciones en los pulmones y garganta, manteniéndolos libres de microorganismos.
- Es aperitivo: Abre el apetito, por lo que es ideal consumirlo antes de las comidas en personas que sufren de inapetencia.
- Propiedades carminativas: La infusión de orégano disminuye los gases intestinales y contribuye a reducir la hinchazón abdominal.
- Propiedades espasmolíticas: Tiene un efecto relajante en la musculatura lisa del tubo intestinal, aliviando de forma eficaz los cólicos intestinales.
- Propiedades digestivas: Promueve la producción de jugos gástricos, lo que facilita una digestión eficiente y mejora la posterior absorción de nutrientes.
- Propiedad colerética: Estimula la producción de bilis en el hígado, lo que favorece directamente la digestión y la absorción de las grasas.
- Propiedades diuréticas: Promueve la producción y eliminación de orina, lo que ayuda a combatir la retención de líquidos y a eliminar toxinas.
¿Cómo se hace el té de orégano?
Para preparar esta saludable infusión puedes utilizar tanto hojas secas como frescas.
Ingredientes
- 2 cucharaditas de hojas de orégano
- 250 mililitros de agua
Paso a paso
- Agrega a una taza una o dos cucharaditas de hojas de orégano. Se suelen utilizar las secas porque son más fáciles de conservar, pero si usas frescas, asegúrate de que estén bien limpias.
- Lleva a ebullición los 250 mililitros de agua.
- Vierte el agua hirviendo directamente en la taza sobre las hojas.
- Tapa la taza y deja reposar la infusión entre 5 y 10 minutos.
- Cuela, sirve y disfruta.
Se recomienda beber entre una y tres tazas al día (alrededor de 240 mililitros por toma). No presenta grandes contraindicaciones, a menos que se tenga alergia a la planta.
“Si exageras, podría darte alguna molestia en el estómago o algún problema digestivo debido al consumo excesivo, pero eso pasa como con cualquier cosa”, concluye el médico.

















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