La policía de Bolivia interceptó un autobús que transportaba decenas de ladrillos de marihuana y exhibía un gran emblema del club brasileño San Pablo
Un autobús con el escudo del San Pablo en sus laterales fue interceptado este martes 11 de agosto en Bolivia con 86,5 kilogramos de marihuana ocultos en su interior.
El vehículo pertenecía a la empresa Buses Cosmos, contratada por el club paulista para gestionar la logística del plantel durante su estadía en territorio boliviano, adonde se trasladó para disputar el choque ante Bolívar por la Copa Sudamericana.
La operación fue ejecutada por la Unidad Móvil Policial para Áreas Rurales (UMOPAR), que interceptó el autobús en la zona de Cochabamba. Dentro del vehículo, los agentes hallaron cuatro bolsas con la droga, según reportó el sitio boliviano Red Uno.
El autobús que ya llevaba el escudo del club pegado en su carrocería, se dirigía desde Cochabamba hacia Santa Cruz de la Sierra, ciudad donde el plantel del San Pablo se encontraba hospedado.
Los jugadores del San Pablo no abordaron el autobús
El club brasileño, sin embargo, no llegó a utilizar ese vehículo ni fue notificado de manera oficial sobre el episodio. Según confirmaron representantes del São Paulo a UOL, el equipo se enteró del incidente únicamente a través del noticiero local.
Tras la detención, Buses Cosmos emitió un comunicado en el que rechazó cualquier responsabilidad institucional. La firma sostuvo que “toda la responsabilidad fue de los motoristas” y aclaró que “el asunto ya fue esclarecido por la policía y los responsables fueron presos”. La empresa también precisó que el San Pablo no utilizó el micro incautado, sino otro vehículo puesto a disposición del club en el horario acordado.
La logística del plantel en Bolivia respondía a una estrategia puntual del cuerpo técnico encabezado por el entrenador Dorival Júnior —ex orientador de la selección de Brasil— para minimizar los efectos de la altura.
El Tricolor optó por concentrarse en Santa Cruz de la Sierra, ubicada a unos 400 metros sobre el nivel del mar, y viajar a La Paz —a más de 3.650 metros de altitud— apenas unas horas antes del partido. Esa decisión implicó aceptar una advertencia de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por no cumplir con la antelación reglamentaria exigida.
















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