EE.UU. envió a miles de mexicanos deportados a Guatemala y Honduras, una medida que genera rechazo
Estados Unidos está utilizando Guatemala y Honduras como puntos de tránsito para mexicanos deportados, una práctica que representa un cambio frente a los primeros meses del segundo mandato de Donald Trump.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, confirmó que 2,284 mexicanos deportados desde Estados Unidos han llegado a su país durante 2026. Según explicó, los migrantes permanecen allí únicamente durante el tiempo necesario para coordinar su traslado a México.
Arévalo señaló que los mexicanos llegan en vuelos que también transportan a ciudadanos guatemaltecos deportados y que posteriormente son trasladados por vía terrestre hacia territorio mexicano.
“Están llegando en aviones de retornados guatemaltecos y nosotros lo que hemos hecho es ingresarlos en calidad de tránsito”, explicó el mandatario durante una conferencia de prensa el 19 de agosto.
De acuerdo con su explicación, las autoridades guatemaltecas coordinan con México para que estas personas ingresen a territorio mexicano en menos de 24 horas.
México cuestiona los vuelos de deportación
El Gobierno mexicano expresó su rechazo a que sus ciudadanos sean enviados primero a terceros países antes de regresar a México.
La Secretaría de Relaciones Exteriores indicó que las autoridades mexicanas han transmitido a Estados Unidos su desacuerdo con esta práctica y recordó que los ciudadanos mexicanos tienen derecho a ingresar a su propio país.
El Instituto Nacional de Migración (INM) confirmó que desde abril Estados Unidos ha enviado mexicanos deportados tanto a Guatemala como a Honduras. Según la dependencia, después de llegar a Centroamérica son trasladados en autobús hacia el sur de México.
El INM explicó que el objetivo de estas operaciones es evitar que los deportados regresen a Estados Unidos y vuelvan a intentar cruzar la frontera.
La dependencia no proporcionó una cifra oficial sobre el número total de mexicanos trasladados a terceros países.
Guatemala recibió a más de 2,200 mexicanos
La cifra más precisa disponible corresponde a Guatemala.
Arévalo informó que 2,284 mexicanos llegaron al país durante 2026 bajo un mecanismo que describió como una “escala de tránsito”.
El presidente guatemalteco aclaró que estas personas no están bajo ninguna figura de refugio o asilo en Guatemala.
Los costos de las operaciones son cubiertos por el Gobierno de México o, en determinados casos, mediante financiamiento estadounidense, de acuerdo con Arévalo.
El mecanismo permite que los vuelos de deportación procedentes de Estados Unidos aterricen en Guatemala y que posteriormente los mexicanos sean enviados hacia México.
Honduras también recibe vuelos con mexicanos
Honduras se ha convertido en otro punto utilizado para este tipo de traslados.
Documentos oficiales consultados por The Associated Press indican que 82 mexicanos deportados desde Estados Unidos llegaron a San Pedro Sula el 13 y el 15 de agosto.
Además, estaba previsto que otros 35 mexicanos llegaran a esa ciudad el 20 de agosto.
Los registros muestran que otros 165 mexicanos fueron enviados a Honduras entre mayo y mediados de julio, según datos recopilados por Third Country Deportation Watch, un proyecto administrado por las organizaciones Human Rights First y Refugees International.
Las organizaciones advierten que este tipo de deportaciones a terceros países pueden representar riesgos debido a los diferentes perfiles y circunstancias de las personas trasladadas.
¿Por qué Estados Unidos envía mexicanos a Centroamérica?
El Gobierno de Donald Trump no ofreció detalles específicos sobre el mecanismo utilizado con los mexicanos.
Consultado sobre estos vuelos y las razones detrás de ellos, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) defendió la política migratoria de la administración.
La dependencia señaló que el Gobierno estadounidense está utilizando todas las vías legales disponibles para llevar adelante la que Trump ha prometido que será “la mayor operación de deportación de la historia”.
México, por su parte, considera que la medida genera una situación innecesaria para sus ciudadanos, ya que posteriormente deben ser trasladados desde Guatemala u Honduras hasta territorio mexicano.
Un cambio en la política de deportaciones
El uso de terceros países para trasladar a mexicanos representa un cambio respecto a la dinámica que predominaba al comienzo del segundo mandato de Trump.
México ha aceptado históricamente recibir a sus ciudadanos deportados desde Estados Unidos y también ha recibido a personas de otras nacionalidades expulsadas por Washington.
Durante 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que México había recibido alrededor de 12,000 deportados extranjeros, principalmente ciudadanos de Cuba y Venezuela.
Sin embargo, el Gobierno mexicano no ha actualizado públicamente esas cifras desde diciembre del año pasado.
La nueva modalidad de enviar primero a ciudadanos mexicanos a Centroamérica introduce otro elemento en la relación migratoria entre Washington y Ciudad de México.
Organizaciones ven presión sobre México
Grupos defensores de los derechos de los migrantes consideran que el mecanismo podría tener también una dimensión política.
Savitri Arvey, de Human Rights First, señaló que la práctica parece estar relacionada con el objetivo de impedir que los mexicanos deportados intenten regresar nuevamente a Estados Unidos.
“Parece que quieren presionar al gobierno mexicano, no quieren que los mexicanos crucen la frontera”, afirmó.
Las organizaciones también cuestionan los posibles riesgos que enfrentan los migrantes cuando son enviados a países distintos al suyo, particularmente cuando sus circunstancias personales requieren atención especial.
La política migratoria de Trump amplía su alcance regional
Los traslados de mexicanos ocurren mientras la administración Trump ha buscado ampliar la cooperación migratoria y de seguridad con gobiernos latinoamericanos.
Washington ha recurrido cada vez más a acuerdos con países de la región para facilitar deportaciones, recepción temporal de migrantes y operaciones de seguridad.
En este contexto, Guatemala y Honduras se han convertido en piezas importantes de la estrategia estadounidense para gestionar los vuelos de expulsión.
Para México, sin embargo, el envío de sus ciudadanos a terceros países antes de su regreso representa una práctica que el Gobierno considera problemática y que ya ha sido objeto de protestas diplomáticas.
La situación deja abierta una nueva disputa en la relación migratoria entre Estados Unidos y México, mientras la administración Trump intensifica su política de deportaciones y busca impedir que quienes son expulsados puedan regresar nuevamente a territorio estadounidense.
















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