Advertisement

Agujas de medicamentos GLP-1 en la basura: la nueva amenaza para trabajadores de saneamiento en NYC

Autoridades endurecerán las multas por tirar agujas médicas a la basura, tras un aumento de pinchazos entre trabajadores de saneamiento

El auge de los medicamentos GLP-1 para perder peso está dejando una consecuencia inesperada en Nueva York: un número creciente de trabajadores de saneamiento termina expuesto a agujas que fueron desechadas de manera incorrecta.

Ante el incremento de lesiones, el Departamento de Saneamiento de la Ciudad de Nueva York (DSNY) anunció que busca elevar de $100 a $250 dólares la multa por arrojar jeringas, agujas u otros residuos médicos punzantes junto con la basura doméstica. La medida apunta directamente a una práctica que puede parecer trivial en casa, pero que representa un riesgo serio para quienes recogen y procesan los desperdicios.

Las cifras explican la preocupación. De acuerdo con el New York Post, tomando en cuenta los datos citados por la agencia y reportados esta semana, en lo que va de 2026 se han registrado entre 56 y 57 lesiones por pinchazos de aguja entre trabajadores del DSNY. La cifra ya supera los 51 casos contabilizados durante todo 2025 y los 37 de 2024. En 2019, antes de la expansión masiva de los tratamientos inyectables para bajar de peso, se habían registrado 25.

Las agujas de GLP-1 llegan a la basura
El comisionado de Saneamiento, Gregory Anderson, hizo un llamado a los neoyorquinos para que extremen las precauciones al deshacerse de agujas utilizadas en casa. Durante un evento en Staten Island, incluso mostró una bolsa que contenía agujas empleadas para medicamentos GLP-1.

La recomendación es sencilla: las agujas nunca deben terminar sueltas en una bolsa de basura ni en el contenedor de reciclaje. Tampoco deben arrojarse por el inodoro. El DSNY pide colocarlas en un recipiente para objetos punzantes o, en su defecto, en un envase doméstico rígido y resistente a perforaciones, como una botella vacía de detergente para ropa.

El recipiente debe quedar completamente cerrado y llevar la etiqueta de “objetos punzantes domésticos” antes de ser depositado en la basura.

El departamento reconoce que no dispone de información que permita determinar qué tipo de agujas estuvieron involucradas en cada accidente. Sin embargo, Gragnani señaló que resulta razonable relacionar parte del incremento con la expansión de los medicamentos inyectables GLP-1.

La popularidad de estos tratamientos ha crecido con rapidez. Una encuesta de Gallup realizada entre mayo y junio estimó que el 11% de los adultos estadounidenses utilizaban actualmente medicamentos GLP-1 para perder peso.

Brooklyn concentra más lesiones
Los accidentes no se limitan a una zona específica de la ciudad. Brooklyn encabeza los registros de 2026, con 16 trabajadores afectados, seguido por el Bronx y Queens, con 11 casos cada uno. Staten Island suma 10, mientras Manhattan registra 9.

Para los trabajadores, el peligro no es nuevo. Harry Nespoli, antiguo trabajador de saneamiento y dirigente sindical, explicó a Gothamist que las agujas forman parte de los riesgos que enfrentan los empleados desde hace décadas. Él mismo sufrió un pinchazo mientras recogía una bolsa de plástico durante sus años de servicio.

Dominick Romeo, conserje de un edificio en Chelsea, también asegura haber observado un aumento del problema. Según relató, algunas agujas terminan, incluso, sobre las latas y otros materiales reciclables, donde pueden pasar inadvertidas hasta que alguien las manipula.

La situación adquiere otra dimensión con la proliferación de tratamientos adquiridos mediante distintos canales. Mientras medicamentos conocidos como Ozempic y Wegovy cuentan con sistemas de administración diseñados para reducir ciertos riesgos, Romeo advierte que existen vendedores de productos no regulados que pueden enviar medicamentos acompañados de agujas.

La ciudad endurece las reglas
El aumento de sanciones ya comenzó a reflejarse en la actividad de los inspectores. En 2026 se han impuesto 34 multas por eliminación inadecuada de residuos domésticos regulados, frente a un promedio anual de 12 entre 2016 y 2024.

La futura multa de $250 abarcaría residuos capaces de cortar o perforar la piel, incluidas jeringas con agujas incorporadas utilizadas para administrar medicamentos.

Además, las autoridades recuerdan que los hospitales y centros de atención para personas mayores deben aceptar agujas domésticas cuando se entregan dentro de un recipiente correctamente cerrado y etiquetado.

El DSNY también apuesta por una transformación más amplia del sistema de recolección. El plan de colocar la basura residencial en contenedores seguros y utilizar camiones con brazos mecánicos busca reducir la exposición directa de los trabajadores a materiales peligrosos.

En una ciudad donde millones de personas dependen diariamente del trabajo de quienes recogen sus residuos, una aguja abandonada en una bolsa puede convertirse en mucho más que basura. Puede ser un accidente que deje consecuencias.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *