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5 viajes en tren para disfrutar del invierno en Estados Unidos entre montañas y paisajes nevados

De las Rocosas a los pueblos de Vermont, estos recorridos convierten el trayecto en parte de las vacaciones. Opciones para disfrutar este invierno sobre rieles

Afuera, el paisaje cambia de color: aparecen laderas blancas, árboles desnudos y ríos que acompañan las vías. Adentro, basta encontrar una ventana y dejar que el tren avance. Viajar en invierno por Estados Unidos ofrece esa posibilidad poco frecuente de contemplar las montañas sin estar pendiente del volante, las curvas o la próxima salida de la carretera.

Hay distintas maneras de hacerlo. Algunas rutas atraviesan buena parte del país y requieren reservar varios días; otras permiten salir de una ciudad y regresar después de una jornada en la nieve. La elección depende de cuánto tiempo quieres pasar a bordo y de si buscas esquiar, conocer un pueblo o disfrutar del recorrido.

Estos cinco viajes merecen un lugar en los planes del invierno 2026–2027. La nieve dependerá del tiempo y la altitud: conviene imaginarla como una posibilidad del paisaje, sin darla por garantizada.

  1. California Zephyr: las Rocosas y Sierra Nevada desde la ventana
    Ruta: Chicago, Illinois, a Emeryville, California, en el área de la bahía de San Francisco.

El California Zephyr es una invitación a viajar sin apuro. Su recorrido reúne dos grandes escenarios del oeste estadounidense: las Montañas Rocosas y Sierra Nevada. En invierno, cuando la nieve alcanza las laderas, los contrastes entre bosques, paredes de roca y valles abiertos hacen especialmente atractivo pasar una parte del día mirando por la ventana.

El coche panorámico Sightseer Lounge es uno de los espacios más buscados para contemplar el trayecto. Sus grandes ventanales permiten levantar la mirada hacia las montañas y compartir el paisaje con otros pasajeros. Amtrak destaca precisamente el cruce de las Rocosas y Sierra Nevada entre los atractivos de esta ruta.

Es una buena elección para quienes quieren que el tren ocupe un lugar central en las vacaciones. Antes de reservar, compara el asiento convencional con un alojamiento para dormir y revisa qué incluye cada categoría.

Un detalle para organizarte: la terminal ferroviaria está en Emeryville. Si tu destino final es San Francisco, incorpora la conexión al plan.

  1. Empire Builder: grandes horizontes hacia el noroeste
    Ruta: Chicago a Seattle, Washington, o Portland, Oregón.

El Empire Builder tiene el atractivo de los viajes largos: el paisaje cambia lentamente y permite percibir las distancias. Las llanuras del norte dan paso a las montañas de Montana y al entorno de Glacier National Park, antes de continuar hacia el noroeste del Pacífico.

En Spokane, la ruta se divide. Una sección sigue hacia Seattle y la otra hacia Portland, por la garganta del río Columbia. La elección del destino también cambia el último tramo del viaje: Amtrak indica que el Sightseer Lounge circula entre Chicago y Portland.

Para disfrutarlo en invierno, revisa qué sectores están previstos durante las horas de luz. Los días cortos hacen que parte de la travesía transcurra de noche, y los retrasos pueden modificar lo que se alcanza a ver.

Es una opción especialmente atractiva para quienes disfrutan de los horizontes amplios y prefieren un viaje de contemplación a una agenda llena de paradas.

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  1. Winter Park Express: salir de Denver y bajar junto a las pistas
    Ruta: Denver Union Station a Winter Park Resort, Colorado.

La experiencia comienza en Union Station, en pleno centro de Denver. Desde allí, el Winter Park Express lleva a los pasajeros hacia las montañas para acercarlos directamente al complejo de esquí. El trayecto permite dedicar la mañana al paisaje en lugar de conducir hasta el resort.

Su ventaja más concreta aparece al llegar: la estación está junto al área de esquí, lo que simplifica una jornada de nieve. Amtrak también anuncia la posibilidad de transportar esquís o snowboard sin cargo adicional.

Es una alternativa para quienes quieren combinar unos días urbanos en Denver con una escapada a las pistas. Antes de comprar, calcula por separado el transporte, el pase de esquí, el alquiler del equipo y cualquier alojamiento.

Para este invierno: Amtrak anuncia el regreso del servicio para la temporada 2026?2027. Revisa el calendario y las tarifas publicados para la fecha elegida; no tomes como referencia los días de operación del invierno anterior.

  1. Vermonter: una escapada desde Nueva York hacia Nueva Inglaterra
    Ruta: Washington, D. C., a St. Albans, Vermont, con parada en Nueva York.

Para quienes viven en el noreste, el Vermonter permite organizar una escapada sin comenzar por un aeropuerto. El servicio conecta Washington y Nueva York con distintas localidades de Vermont, donde el viaje puede continuar entre paseos por el pueblo, comidas tranquilas y actividades de invierno.

Amtrak opera esta ruta diariamente hasta St. Albans, en el norte del estado.

Aquí conviene elegir primero dónde quieres alojarte y después identificar la estación adecuada. Amtrak presenta el Vermonter como una opción para acercarse a destinos de esquí como Stowe y Okemo, pero el tren no te deja directamente en sus pistas: hay que organizar el traslado desde la estación.

Es una propuesta para quienes prefieren combinar el trayecto con unos días en un solo destino. Antes de reservar, comprueba que podrás moverte entre la estación, el alojamiento y las actividades, especialmente si no piensas alquilar un auto.

  1. Durango & Silverton: un tren histórico hacia Cascade Canyon
    Ruta invernal: Durango a Cascade Canyon y regreso, Colorado.

El ferrocarril Durango & Silverton aporta una experiencia distinta: una excursión en un tren histórico que acompaña al río Animas y se interna en el paisaje montañoso del suroeste de Colorado.

Hay una diferencia importante respecto del recorrido más conocido: en invierno, la excursión habitual llega a Cascade Canyon, no a Silverton. El operador describe un viaje de aproximadamente cinco horas de ida y vuelta, con salida desde Durango y coches con calefacción.

El atractivo está en la cercanía del río, los cañones y el bosque, con una perspectiva que cambia al ritmo de las vías. Es una buena opción para quien quiere vivir una experiencia ferroviaria sin pasar varias noches a bordo.

Consulta la salida concreta antes de comprar: el ferrocarril utiliza locomotoras históricas de vapor y diésel, por lo que no conviene dar por hecho que cualquier excursión tendrá tracción a vapor.

Para cualquiera de estas rutas, revisa horarios, categoría del coche y condiciones del boleto. En los recorridos largos, deja margen antes de un vuelo u otra conexión importante. Y lleva el abrigo a mano: la comodidad del vagón no evita el frío del andén al bajar para comenzar la siguiente parte del viaje.

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