Advertisement

Arreglen las calles y dejen de culpar a los repartidores

La mayoría de los repartidores que conozco respeta las reglas del tránsito

Llevo más de siete años repartiendo por Queens y el resto de la ciudad de Nueva York, los primeros años en bicicleta y los últimos cuatro en un scooter. Durante una parte de ese tiempo fui líder de Los Deliveristas Unidos, y eso significó que pasé casi tantas noches hablando con otros repartidores como trabajando en la calle.

Casi todas las reuniones terminaban igual: alguien le contaba al grupo el susto que se había llevado esa semana, y en todos los años que escuché esas historias, pocas veces el problema fue otro repartidor u otra bicicleta. Casi siempre era un conductor distraído que dio la vuelta sin mirar, se pasó un semáforo en rojo o ni se molestó en parar después de golpear a alguien en bicicleta o scooter. O era una ciclovía bloqueada que obligaba al ciclista a meterse en calles diseñadas para los carros. Escuché tantas historias así que dejé de verlas como algo que nos podía pasar y empecé a verlas como parte inevitable de la vida en las calles de Nueva York.

Lo que más me llamó la atención fue que esos sustos ocurrían siempre en los mismos lugares: grandes intersecciones y avenidas anchas donde los carros van rápido y giran a todas horas. Esas son además las cuadras con más pedidos, así que muchos de nosotros pasamos por ahí todos los días. Quien anda en bici o scooter en esta ciudad ya sabe qué esquinas evitar y qué ciclovías desaparecen sin aviso, y sabe que en medio de ese tráfico uno es el más vulnerable y el más fácil de golpear, igual que el peatón que cruza a nuestro lado.

Ahora me entero de que el Concejo Municipal está evaluando más de 20 proyectos de ley sobre bicicletas eléctricas, patinetas y trabajo de reparto, después de una serie de choques mortales en los últimos meses, y me alegra que nuestros líderes locales se lo estén tomando en serio. Algunas de las propuestas sí van a marcar una diferencia, pero por todo lo que escuché en esas reuniones, me parece que el Concejo se está concentrando en proteger a la gente de las bicis y los scooters, cuando lo más urgente es proteger a quienes andan en ellos frente a los carros y los camiones.

En un entorno hecho para los carros, las camionetas y los camiones, y dominado por ellos, quienes andamos en dos ruedas somos de las personas más vulnerables de la calle. La mayoría de los choques son consecuencia de calles que prácticamente invitan a los conductores de carros a acelerar y que nos dejan sin adónde ir. Ponerles más multas a los ciclistas no va a arreglar una calle diseñada para los carros y no para las personas.

Yo mismo lo viví. Hace cuatro años dejé la bicicleta y me pasé a un scooter, por la falta de ciclovías seguras y por el peligro del tráfico, y ese cambio no fue barato, porque hay que comprarlo, registrarlo, asegurarlo y mantenerlo, un gasto que no todos los repartidores pueden asumir.

La mayoría de los repartidores que conozco respeta las reglas del tránsito: paramos en los semáforos en rojo, no andamos por las aceras, les cedemos el paso a los peatones y, sobre todo, queremos llegar sanos y salvos a casa cada noche, porque de eso dependen nuestras vidas.

Si el Concejo quiere lograr una diferencia real, debería empezar por lo que más importa, que además es lo que solo el Concejo puede hacer: modificar el tráfico para que los carros tengan que girar despacio y puedan ver quién va a su lado, bajar la velocidad de los carros donde haga falta, invertir en ciclovías protegidas y conectadas para que nadie quede expuesto cuando un carril se acaba de repente, y asegurarse de que los conductores que huyen después de un choque enfrenten consecuencias reales.

La policía de Nueva York también puede lograr que los conductores que infringen la ley paguen sus multas por exceso de velocidad y hacer cumplir las reglas que prohíben estacionarse o detenerse en los carriles de autobuses y en las ciclovías. Y la ciudad puede dar pasos reales para reducir los límites de velocidad, sobre todo en las zonas más transitadas, y para que andar en bici (y a pie) sea más fácil y seguro, rediseñando las calles para que estén pensadas para las personas.

Nada de esto tiene que esperar, y beneficiaría a todos, desde el peatón hasta el niño en patineta y el conductor que no quiere verse envuelto en un choque.

Los repartidores no pedimos un trato especial, solo que los líderes dejen de culparnos y empiecen a construir calles que pongan primero a quienes andan en dos ruedas y a los peatones, no al final. Si protegen las calles, nos protegen a todos, y tanto yo como muchos de mis compañeros nos sentiríamos más seguros volviendo a la bicicleta.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *