Un hispano murió abatido en una calle de NYC de madrugada, dejando dos niños huérfanos. Nadie ha sido detenido por el crimen
Amaury Toro, hombre de 43 años, murió abatido en una calle en El Bronx (NYC) la madrugada del jueves, dejando dos niños huérfanos.
Toro pereció tras recibir disparos en el pecho y la ingle cerca de una parada de autobús en Grand Concourse, próximo a la avenida E. Burnside en Fordham, alrededor de las 2:30 a.m. del jueves. Nadie ha sido detenido y la Policía de Nueva York aún no ha revelado el motivo del homicidio.
“Estamos de luto en este momento”, declaró un familiar de Toro al Daily News. “Era un buen hombre”. NYPD indicó que Toro residía en un edificio en Bedford Park, a menos de dos millas del lugar donde fue ultimado; sin embargo, los vecinos comentaron que no lo habían visto en meses.
Toro había sido arrestado 16 veces en la ciudad de Nueva York, incluyendo una ocasión por un delito relacionado con drogas. También fue detenido en El Bronx el 18 de marzo de 2025 en virtud de una orden de arresto emitida por el condado Bucks de Pensilvania, por un incidente relacionado con fraude, según la oficina del alguacil local.
Una mujer que vive cerca de la parada de autobús donde le dispararon a Toro escuchó los balazos desde su apartamento y corrió hacia la ventana. “Hubo dos disparos. Y luego, tal vez otros cuatro o cinco…”, relató Carmen Escarraman, de 61 años. “Todo el mundo corrió a cruzar la calle. Un hombre estaba sobre él, presionándole el pecho. Decía: ‘Abre los ojos. Tienes familia. No te mueras. Abre los ojos’”.
Los servicios de urgencia trasladaron a Toro al Hospital St. Barnabas, donde falleció. La policía tuvo dificultades para identificarlo, ya que no llevaba consigo ningún documento, informaron los agentes.
No se han realizado arrestos ni identificado sospechosos. Quien posea información debe llamar a 1-800-577-TIPS (8477) y en español 1-888-57-PISTA (74782). También a través de la página crimestoppers.nypdonline.org o por mensaje de texto a 274637 (CRIMES), seguido por TIP577. Todas las comunicaciones son estrictamente confidenciales.
En un caso similar, el mes pasado Bryant Figueroa fue arrestado como sospechoso de un doble tiroteo ocurrido en Queens (NYC) en diciembre que cobró la vida de Oliver Nava, padre de dos niños.
A pesar de que NYC reporta una cifra récord a la baja de homicidios y tiroteos, la violencia con armas de fuego y blancas sigue siendo constante. Algunas víctimas son alcanzadas al azar en calles, escuelas, el transporte público, edificios, negocios y hasta dentro de hospitales. Los enfrentamientos suelen estar vinculados con batallas entre pandilleros por el territorio y los sospechosos a veces se incriminan al alardear y publicar sobre sus crímenes en las redes sociales.
El mes pasado una bala perdida disparada frente a una bodega en El Bronx (NYC) rozó la oreja derecha de una niña de 5 años. En abril una bebé de 7 meses murió a plena luz del día dentro de su coche al ser alcanzada por una bala perdida en Brooklyn (NYC). Días después en ese mismo condado Marquise Byfield, adolescente de 16 años, fue baleado fatalmente durante un altercado dentro de una bodega.
















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