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Adolescentes enfrentan uno de los mercados de trabajo más duros en años: hasta $1,500 menos este verano

Menos empleos de verano significan menos ingresos para los adolescentes y una reducción en el presupuesto de muchas familias

Conseguir un empleo de verano podía representar entre $1,200 y $1,500 dólares para muchos adolescentes en tres meses, en lugares como restaurante, supermercado o parque.

Ese dinero normalmente ayuda a pagar útiles, transporte o ahorrar para la universidad. Para este 2026 encontrar trabajo será más difícil: solo alrededor de un tercio de los jóvenes de entre 16 y 19 años logrará conseguir un empleo. Además, las contrataciones de verano apuntan a ser menores que las del año pasado, lejos del casi 60% que trabajaba en verano a finales de los años 70, según datos federales.

Para muchas familias hispanas, esos recursos ayudan a cubrir gastos del hogar, mientras que para los jóvenes son sus primeras oportunidades para adquirir experiencia laboral y fortalecer su currículo.

El peor verano para conseguir trabajo en años

Un análisis realizado por The Associated Press muestra el caso de Jaelyn Chester, una joven de 17 años, que lleva semanas enviando solicitudes a restaurantes, tiendas y cafeterías sin recibir una sola llamada. Su ejemplo describe la frustración que comparten miles de jóvenes: “Estoy dispuesta a trabajar, pero parece que no me quieren contratar“.

De hecho, el texto afirma que solo alrededor de un tercio de los adolescentes estadounidenses tuvo empleo el verano pasado, y las proyecciones privadas apuntan a que en mayo, junio y julio de 2026 solo se crearán 790,000 empleos para jóvenes, una cifra inferior a los 801,000 de 2025, y sería uno de los niveles más bajos desde que hay registros.

Esto significa menos puestos para más solicitantes, con adultos compitiendo por los mismos trabajos de entrada que antes estaban ‘destinados’ a adolescentes.

¿Cómo se achicó el mercado para jóvenes de los 70 a la actualidad?

En los años 70, trabajar en el verano era casi una tradición anual: cerca del 60% de los jóvenes de 16 a 19 años tenía alguna forma de empleo estival. Hoy, esa cifra ronda el 33%, según datos del Departamento del Trabajo.

Expertos citados por Kelly Services y AP señalan varios factores detrás del desplome:

  • Mayor competencia con adultos y trabajadores mayores que aceptan empleos de baja paga
  • Automatización en tiendas y restaurantes (cajas de autoservicio, pedidos por app, kioscos)
  • Cambios en las prioridades educativas: más adolescentes usan el verano para tomar cursos, exámenes o actividades extracurriculares
  • Aumento del salario mínimo local, que lleva a algunos empleadores a recortar plazas de nivel inicial

Para los jóvenes, la consecuencia es: más puertas cerradas para gente que busca su primer empleo.

Adolescentes hispanos y negros, los más golpeados

Estas condiciones laborales no afectan a todos por igual. De acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), los adolescentes negros e hispanos enfrentan tasas de desempleo casi del doble respecto a las de sus pares blancos.

Esto se explica por factores como:

  • Menor acceso a redes de contacto (familiares o conocidos que puedan “recomendar” para un puesto)
  • Mayor concentración en barrios con menos empleadores formales
  • Más disposición de los adolescentes de bajos ingresos a aceptar cualquier trabajo… que simplemente no existe en la misma cantidad

Para muchos hogares latinos, ese cheque de verano es una ayuda real para el presupuesto familiar. Su ausencia obliga a los padres a cubrir solos gastos que antes se repartían.

¿Qué pueden hacer las familias y los jóvenes este verano?

Aunque la situación sea difícil, hay acciones que pueden aumentar las probabilidades de conseguir un empleo o, al menos, de transformar el verano en una inversión a futuro:

  • Buscar antes y en más lugares. Los analistas recomiendan comenzar la búsqueda en marzo o abril para el verano siguiente. En este momento, conviene ampliar el radio de búsqueda: pequeños negocios, iglesias, ligas deportivas, organizaciones sin fines de lucro y mercados locales.
  • Aprovechar programas municipales y comunitarios. Muchas ciudades tienen programas de empleo juvenil de verano, especialmente dirigidos a sectores de bajos ingresos. Es clave revisar los sitios web de la alcaldía y organizaciones comunitarias hispanas.
  • Aceptar trabajos “no tradicionales” con valor real. Cuidado de niños, apoyo a adultos mayores, tutorías o trabajos por encargo pueden no parecer “empleos formales”, pero construyen experiencia y referencias importantes para futuros empleadores.
  • Documentar la experiencia, aunque sea informal. Llevar un registro de horas trabajadas, responsabilidades y logros permite convertir trabajo informal en contenido útil para su primer currículum.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre la búsqueda de empleo de verano

¿Realmente es más difícil encontrar trabajo de verano para adolescentes en 2026?
Sí. AP, Kelly Services y el Departamento del Trabajo muestran que la tasa de empleo juvenil ha bajado a cerca de un tercio de los jóvenes, muy lejos del casi 60% de finales de los 70.

¿Por qué hay menos trabajos de verano para jóvenes?
Porque muchos empleadores han automatizado tareas antes cubiertas por adolescentes, los adultos compiten por esos puestos de entrada y, además, algunos estados han elevado el salario mínimo.

¿Cómo afecta esto a las familias hispanas?
En muchos hogares latinos, el ingreso de un hijo adolescente ayuda a pagar gastos escolares, transporte o parte de la renta. Sin él, la presión recae en los padres, que ya enfrentan costos altos de vivienda y comida.

¿Qué tipo de trabajos siguen siendo más accesibles para adolescentes?
Los empleos en restaurantes, supermercados, parques, campamentos de verano, ligas deportivas y pequeñas empresas locales son las principales opciones, aunque son más difíciles de conseguir.

¿Sirve de algo el trabajo informal (cuidar niños, limpiar, ayudar a vecinos)?
Sí. Aunque no genera un recibo formal, ese trabajo demuestra responsabilidad, puntualidad y trato con clientes. Si se documenta bien, puede ser un primer paso valioso para conseguir un empleo formal.

Conclusión

Este verano, la dificultad para conseguir empleo frustra a los adolescentes y también impacta el bolsillo de sus familias, especialmente en comunidades hispanas donde cada ingreso cuenta. Si la tendencia de menos trabajos de nivel inicial continúa, una generación de jóvenes podría entrar a la vida adulta con menos experiencia laboral y menos ahorros, al momento de enfrentar estudios más caros y un mercado de trabajo más competitivo.

Acompañarlos en la búsqueda, conocer los programas disponibles y reconocer el valor del trabajo informal puede marcar la diferencia para abrir la puerta de su futuro laboral.

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