Nueve de cada 10 habilitados para votar se abstuvieron, lo cual abrió el compás del triunfo a quienes más motivaron la participación
La noche del martes dejó mucho más que una serie de resultados electorales inesperados en Nueva York, en medio de una abismal abstención que roza el 80%. Lo que ocurrió en las primarias demócratas fue interpretado por analistas, dirigentes políticos y líderes comunitarios como una señal de que el mapa político de la Gran Manzana está experimentando una transformación profunda, particularmente dentro del electorado hispano y de manera especial entre los dominicanos, uno de los grupos latinos con mayor influencia política en la Gran Manzana.
Las derrotas del congresista Adriano Espaillat en el Distrito 13 y del presidente del condado de Brooklyn, Antonio Reynoso en el Distrito 7, un escaño dejado por la congresista boricua Nydia Velásquez, marcaron un punto de quiebre para un liderazgo latino que durante décadas construyó poder político sobre sólidas redes comunitarias, organizaciones de base y una estrecha conexión con los votantes inmigrantes.
Ambos fueron derrotados por candidatas hispanas más jóvenes, desconocidas y vinculados al ala progresista y socialista del Partido Demócrata, una facción definida por muchos como un movimiento de “extrema izquierda”, respaldado por la estructura política del alcalde Zohran Mamdani, consolidando lo que algunos observadores consideran el avance más significativo de la izquierda neoyorquina desde la irrupción de Alexandria Ocasio-Cortez en 2018.
Pero por otro lado, la pregunta es quién salió a votar en una jornada que de acuerdo con cifras preliminares de la Junta Electoral de Elecciones de NYC, participaron 420,527 votantes en los cinco condados. Si se toma como referencia un padrón de aproximadamente 3,5 millones de demócratas registrados en la ciudad, la participación electoral rondó apenas el 12%, lo que implica una abstención cercana al 88%.
Aun así se registró, específicamente en Manhattan, una mayor participación en comparación con las internas demócratas de 2025.
Una derrota anunciada
Aunque para muchos la caída de Espaillat y Reynoso fue un terremoto político, personas cercanas a ambas campañas explicaron a El Diario que las señales de esa “noche oscura” para estos actores políticos venían acumulándose desde hace meses.
“En los hechos no fue un balde de agua fría, sino una bebida amarga que se fue sirviendo lentamente. Desde hace semanas las encuestas nos hablaban de la baja participación. Ahora entendemos que hay una nueva generación y una forma de hacer política. Hay algoritmos. Hay tecnología. Y sobre todo la mayoría de los electores muy desencantados con los que llaman dinosaurios de la política. Y ellos se abstuvieron”, comentó una fuente vinculada a la campaña de Espaillat.
Para este portavoz estos resultados no ponen en duda el poder latino en Nueva York, pues históricamente las primarias atraen poco entusiasmo y no resultó para nada la estrategia de “miedo al coco del comunismo extremo”.
Se presume que en esta oportunidad nuevos votantes estuvieron más movilizados que gran parte de los electores dominicanos e hispanos que se quedaron en casa. Muchos con una idea: Adriano siempre gana
Para el dirigente político Luis Rodríguez del Movimiento Resistencia y Solidaridad (RESO), con activismo en el Alto Manhattan, los resultados reflejan una realidad que muchos líderes tradicionales se resistieron a reconocer.
“Los espacios de poder político hoy no se sostienen solamente diciendo ‘ay bendito’ y ‘dímelo mi hermano’, como tampoco con la güira y la tambora, un merengue, una salsa y la Virgen de Altagracia el 21 de enero. El mensaje anticomunista del pasado ya no genera miedo a los jóvenes”, sostiene Rodríguez
Su diagnóstico parece haber sido confirmado por las urnas, porque todo indica que desde el año pasado con el fenómeno de Mamdani los votantes jóvenes, universitarios, progresistas y altamente movilizados acudieron a votar en proporciones superiores a las de los votantes tradicionales vinculados a grupos políticos, iglesias, asociaciones comunitarias y estructuras históricas del liderazgo dominicano.
¿Qué pasó con el voto dominicano?
La victoria de Darializa Avila Chevalier, también de origen dominicano, resulta particularmente significativa porque ocurrió en uno de los bastiones históricos del liderazgo dominicano en Estados Unidos.
Durante años, el Distrito 13 fue considerado una fortaleza política construida alrededor del crecimiento demográfico dominicano en Washington Heights, Inwood y sectores de El Bronx.
Sin embargo, en los hechos varios estudios académicos han reforzado que desde hace más de 10 años la composición de esos vecindarios ha cambiado drásticamente.
Diversos analistas han reiterado y las cifras del Censo 2020 así lo confirman, que una parte importante de la clase trabajadora hispana ha sido desplazada por los altos costos de vivienda, mientras nuevos residentes, mayoritariamente profesionales jóvenes con educación universitaria, han transformado el perfil electoral de barrios como Harlem, Washington Heights e Inwood.
Específicamente de acuerdo a los últimos registros censales más de 17,000 hispanos abandonaron Washington Heights e Inwood entre el 2010 y 2020, pero por otro lado, los dos vecindarios ganaron 4,824 personas blancas en este mismo periodo. En esta estadística no se precisa la desbandada post pandémica y lo sucedido con los aumentos estratosféricos de la renta en los últimos tres años.
“Hay un cambio demográfico claro. Muchos votantes hispanos más tradicionales se han desplazado a otros estados y los nuevos vecinos son más blancos, más jóvenes y con formación universitaria.Pero también es cierto que los electores dominicanos, que tienen todavía el poder de decidir elecciones se quedaron en su casa y no participaron.”, explicó un integrante cercano al equipo de campaña de Espaillat.
Cuando se revisan las cifras, casi nueve de cada diez demócratas inscritos no acudieron a las urnas, un dato que refuerza la tesis de que los resultados estuvieron determinados no por una movilización masiva de electores, sino por la capacidad de ciertos sectores, particularmente jóvenes progresistas y altamente organizados de sufragar y definir el rumbo de las contiendas más disputadas.
Según los resultados no oficiales citados por medios locales, Darializa Ávila Chevalier obtuvo aproximadamente 32,770 votos frente a 30,432 votos de Adriano Espaillat, para una ventaja de alrededor de 2,338 votos.
La abstención fue cercana al 80% en ese corredor electoral en donde hay 328,974 demócratas registrados.
El socialismo no es una mala palabra
Otro de los mensajes más contundentes de las primarias es que la etiqueta “socialista” parece haber perdido buena parte del peso negativo que históricamente tuvo dentro de grupos de electores.
Ni las críticas dirigidas contra Ávila Chevalier por declaraciones pasadas relacionadas con la bandera dominicana, ni los cuestionamientos sobre su escasa experiencia política, impidieron que derrotara a uno de los dirigentes hispanos más influyentes del país.
El fenómeno no se limitó al Alto Manhattan.
En Brooklyn y Queens, la asambleísta estatal Claire Valdez derrotó a Reynoso en el Distrito 7, mientras otros candidatos respaldados por Mamdani también lograron victorias importantes.
Resultados preliminares de la Junta Electoral mostraron que Valdez obtuvo 37,531 sufragios frente a 23,960 de Reynoso, una ventaja superior a los 13,500 votos que evidenció el alcance de la ola progresista impulsada por el alcalde Mamdani.
¿Renovación o fractura?
La gran interrogante que emerge después de estas primarias, es si el Partido Demócrata está viviendo un proceso de renovación generacional o una gran fractura ideológica que podría profundizar sus divisiones.
La activista comunitaria dominicana Graciela López, residente de Inwood plantea el dilema de forma directa: “¿Estamos viendo una renovación del partido o una división que demuestra que los demócratas están lejos de estar unidos para enfrentar a Donald Trump? Yo en buen dominicano puedo decir que estas posturas están desbaratando al partido“.
La pregunta cobra relevancia porque las dos visiones que hoy conviven dentro del partido parecen cada vez más distantes.
Por un lado, el establishment demócrata defiende una estrategia más moderada para atraer votantes independientes y suburbanos.
Por otro, la nueva izquierda sostiene que los problemas que más preocupan a los electores, el costo de la vivienda, la desigualdad económica, el acceso al cuidado infantil y la crisis del costo de vida, requieren propuestas más ambiciosas y confrontacionales.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, reconoció esa tensión tras conocerse los resultados.
“Obviamente hay sentimientos heridos esta noche, particularmente en las comunidades de color. Lo que debemos hacer es sentarnos con el sector más progresista del partido y ver si podemos alcanzar algún entendimiento de cara al futuro”, declaró a The New York Times.
El ascenso de la nueva izquierda
Más allá de las candidaturas individuales, la noche del martes consolidó a Mamdani como el dirigente más influyente del progresismo neoyorquino y del país.
Diversos análisis nacionales coinciden en que el mandatario municipal quien exactamente hace un año dejó en el terreno al exgobernador Andrew Cuomo, ha logrado construir una maquinaria política capaz de competir y derrotar a figuras establecidas del partido.
La elección también fortalece a los Socialistas Demócratas de America (DSA), que buscan ampliar su influencia de cara a las elecciones presidenciales de 2028.
Para muchos observadores, el verdadero mensaje de estas primarias no es únicamente el crecimiento de la izquierda, sino el desgaste de las estructuras tradicionales del Partido Demócrata.
“La verdad es que no pudimos mover a nuestra gente a votar. La mayoría del electorado nos ignoró. No se sintieron motivados a defender a políticos que tienen muchos años viendo en el escenario. Les dio igual. Esto no significa necesariamente que los izquierdistas extremos sean mayoría”, aseguró otro activista de la campaña demócrata en Manhattan.
Republicanos ven una oportunidad
Mientras los demócratas intentan procesar los resultados, los republicanos ya comenzaron a utilizarlos como argumento político.
De acuerdo con reportes de la publicación Político, dirigentes republicanos “celebraron las victorias de los candidatos respaldados por Mamdani” como una oportunidad para presentar a los demócratas como un partido “dominado por posiciones socialistas”.
El representante Richard Hudson llegó a afirmar que los demócratas están viviendo una “revolución bolchevique” dentro de sus primarias.
Asimismo, el candidato republicano a gobernador de Nueva York, Bruce Blakeman, reaccionó con dureza al triunfo de Ávila Chevalier, acusándola de representar posiciones extremas: “son unos lunáticos. Ella apoya abolir a la policía, abrir las fronteras y eliminar las prisiones. En adición no cree en la propiedad privada y cree en la nacionalización de las empresas privadas. Tampoco cree en la existencia del Estado de Israel”
Incluso el presidente Donald Trump intervino en el debate tras conocer los resultados: “Estados Unidos nunca será un país comunista”
Resultados en manos de pocos:
3,500,000 demócratas registrados en NYC en los cinco condados.
420,527 votantes que participaron en las primarias
12% de participación electoral
88% de abstención electoral














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