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Mundial 2026: Ghana vence 1-0 a Panamá con un gol agónico

Ghana festeja una victoria de pura supervivencia y oficio, mientras que Panamá digiere un trago sumamente amargo

La selección de Panamá lo sufrió de la forma más dolorosa en su debut en el Mundial 2026. En la apertura del Grupo L, el conjunto dirigido por Thomas Christiansen cuajó una actuación valiente, dominó a su rival y gozó de las ocasiones más claras, pero la falta de contundencia en las áreas acabó pasándole factura en el último suspiro.

Un gol agónico de Caleb Yirenkyi al minuto 94 le otorgó un premio excesivo a Ghana (1-0) y dejó con las manos vacías a la “Marea Roja” en el Toronto Stadium.

Bajo una persistente lluvia en territorio canadiense, Panamá saltó al césped con una propuesta mucho más reconocible, atrevida y punzante que su contraparte africana. El plan de Christiansen incomodó desde muy temprano al esquema de Carlos Queiroz, explotando las bandas con la velocidad de César Blackman por derecha y las internadas de José Luis Rodríguez por el costado izquierdo.

Apenas al minuto 2, Cecilio Waterman dio el primer aviso serio con un violento disparo desde la frontal que obligó al guardameta Lawrence Ati Zigi a estirarse al máximo. La ofensiva panameña mantuvo bajo asedio el bloque ghanés, que se vio superado y sin capacidad para activar en transición.

La polémica también sobrevoló el área africana en el minuto 33, cuando Cristian Martínez cayó derribado tras un cruce de Jerome Opoku, una acción que el colegiado sueco Glenn Nyberg decidió ignorar. Poco después, un choque dejó adolorido a Ati Zigi y, con el arco desguarnecido, Jiovany Ramos mandó su remate por encima del travesaño, sellando un primer tiempo de neto corte panameño pero con un injusto 0-0 en la pizarra.

El complemento arrancó con contratiempos para Ghana. Ati Zigi no pudo recuperarse de sus molestias físicas y Queiroz se vio obligado a mover el banquillo para dar entrada al arquero suplente, Benjamin Asare.

Cuando el partido agonizaba en un ida y vuelta vertiginoso y la afición panameña empujaba con el alma al grito de “sí se puede”, llegó el balde de agua fría. En el minuto 94, con una Panamá volcada en ataque pero visiblemente agotada, Thomas-Asante lideró una contra letal por la banda izquierda, desbordó a su marcador y sacó un preciso pase raso al corazón del área chica.

Allí emergió la figura de Caleb Yirenkyi para empujar el balón a las redes y desatar la euforia de la delegación africana ante la incredulidad de la grada centroamericana.

Ghana festeja una victoria de pura supervivencia y oficio, mientras que Panamá digiere un trago sumamente amargo.

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