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Viva la fiesta del Mundial con sabor ecuatoriano en el Barzola Restaurant de Queens

Su propietario es un inmigrante que convirtió su apartamento en uno de los restaurantes más emblemáticos de Nueva York

La vida de Julio Barzola está llena de coincidencias. Trabajó un año y medio en una oficina municipal en Ecuador antes de abrir un restaurante y, unos meses después de emigrar a Estados Unidos en 1986, trabajó exactamente 19 meses en una fábrica antes de volver a apostar por la gastronomía. Casi cuatro décadas después, aquel sueño se convirtió en Barzola Restaurant, una institución de la comunidad ecuatoriana en Nueva York.

“Yo llegué con la bendición de Dios”, compartió el empresario en entrevista con El Diario.

Nacido en Loja y criado en Guayaquil, Barzola llegó a Estados Unidos a los 42 años con la idea de replicar los sabores de su tierra natal. Antes de emigrar ya tenía experiencia en el sector restaurantero con un negocio llamado La Bahía, en Ecuador. Sin embargo, al llegar a Nueva York trabajó en una factoría para abrirse camino.

“Mucha coincidencia que en Ecuador trabajé de empleado del municipio 19 meses y llegué acá y de la misma manera trabajé 19 meses en la factoría. De ahí dije yo: ‘No, esto no es para mí’”, recordó.

Fue entonces cuando convirtió la sala de su apartamento en Brooklyn en un improvisado restaurante. Colocó nueve mesas de cuatro sillas en la sala y dos más en la cocina. Lo que comenzó como una aventura familiar pronto se volvió un punto de encuentro para los ecuatorianos que extrañaban la comida de su país.

“Fue increíble cómo la gente iba a comer a mi apartamento”, contó.

El crecimiento del negocio estuvo marcado por la solidaridad de la comunidad inmigrante. Barzola recuerda que un cliente habitual, impresionado por las largas filas y el éxito del pequeño restaurante, le prestó 2,000 dólares para ampliar el espacio. Lo hizo sin cobrar intereses y con una sola condición: que le devolviera el dinero cuando pudiera.

“Me dijo: ‘A mí me ayudaron de esa manera y ahora me toca darte la mano a ti’. A las tres semanas se lo devolví”, relató.

Ese gesto marcó el inicio de una amistad que perdura hasta hoy. Cada vez que visita Ecuador, Barzola busca a aquel hombre para agradecerle nuevamente la ayuda que recibió cuando apenas comenzaba.

Con el paso de los años, el restaurante dejó atrás el apartamento de Brooklyn y se mudó a Jackson Heights, en Queens, uno de los principales centros de la comunidad ecuatoriana en Nueva York, donde residen alrededor de 150 mil personas originarias del país andino. Actualmente la sede se encuentra en el 92-12 de la 37th Avenue y se ha convertido en un referente para quienes buscan comida tradicional ecuatoriana.

Por sus mesas han pasado expresidentes como Rafael Correa, figuras deportivas como Antonio Valencia y artistas ecuatorianos. Sin embargo, a diferencia de otros restaurantes que decoran sus paredes con fotografías de celebridades, Barzola asegura que su mejor publicidad sigue siendo la comida.

“Todos los ingredientes son frescos y la comida es del día”, afirmó.

La reputación del restaurante también ha trascendido la comunidad ecuatoriana. Durante una Feria de la Hispanidad organizada por la Ciudad de Nueva York, el entonces alcalde Michael Bloomberg envió 300 libras de camarón para que Barzola preparara ceviche. Años antes, en 1996, participó en un banquete organizado por las Naciones Unidas, donde preparó 650 cócteles de camarón.

El restaurante también ha sobrevivido momentos difíciles. La crisis financiera de 2008 y años después el golpe de la pandemia de COVID-19, obligaron a cerrar temporalmente el negocio.

“Fue una temporada mala, pero volvimos a levantarnos”, aseguró Barzola.

Más recientemente, las redadas migratorias y el temor entre algunos miembros de la comunidad también afectaron las ventas. Sin embargo, Don Julio afirma que la clientela regresó poco a poco gracias a los años de confianza construidos.

“Ya es un restaurante sumamente conocido. La gente viene, entra y sabe lo que va a encontrar”, explicó.

El domingo pasado, el restaurante se abarrotó con cerca de 150 personas que acudieron para ver el debut de la selección ecuatoriana. Aunque el resultado no fue el esperado, el ambiente familiar y la pasión futbolera volvieron a convertir al local en un pedazo de Ecuador en Nueva York.

“Aquí la gente viene a disfrutar. Queremos que sea un ambiente familiar”, señaló.

Los platillos populares
La comida sigue siendo la protagonista. Entre los platillos más populares destacan el encebollado, el ceviche de camarón, el caldo de bola y el tradicional caldo de salchicha que se sirve los fines de semana. También son famosos sus desayunos de bolón de verde con queso y chicharrón, acompañados de arroz, bistec, huevo, café y jugo.

“La comida aquí es netamente ecuatoriana. No hago comida de otros países porque no la sé hacer. Continúo con nuestra comida porque la gastronomía ecuatoriana es algo delicioso”, dijo.

Una cena con platillos con porciones abundantes, bebidas y postres ronda entre los 40 y 60 dólares por persona. 

A sus 81 años de edad, apenas cumplidos este 16 de junio, Barzola ya no dirige el negocio día a día. Sin embargo, continúa visitando el local y supervisando que todo mantenga los estándares que lo hicieron famoso.

“Yo ya prácticamente no trabajo, pero siempre estoy viendo que las cosas se hagan bien”, comentó.

Cuando se le pregunta si ha cumplido el sueño americano, no duda en responder. Tras casi 40 años en Estados Unidos, pérdidas económicas, enfermedades y momentos difíciles, sigue viendo el restaurante lleno de familias ecuatorianas que encuentran en sus platillos un vínculo con su tierra.

“Gracias a Dios me ha ido bien. Llegué con la bendición de Dios y aquí seguimos”, dijo.

Para el partido de este sábado 20,a las 8:00 p.m. El Diario estará celebrando con la fanaticada de la Mitad del Mundo en el segundo restaurante Barzola, ubicado en 3301 Broadway, Long Island City. Se entregarán balones y habrá más sorpresas para los asistentes.

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